Los enfermeros Obregones, unos adelantados a su tiempo

enfermeros obregonesRetomando la idea del dominio de la historiografía anglosajona en casi todos los aspectos, quisiera recordar aquí uno de ellos en el que se nos vende una falsa preponderancia británica en cierta disciplina científica. Me refiero a la Enfermería. La mayoría de los libros y webs hablarán de Florence Nightingale como precursora de la enfermería moderna a mediados del siglo XIX, con unos métodos que ayudaron a dignificar la profesión y a realizar un tratamiento integral del enfermo. Sin embargo, y sin querer desmerecer un ápice la labor de la señora Nightingale, parece que de nuevo la historia oficial se equivoca una vez más, como demostraremos con esta historia sobre los enfermeros obregones.

Retrocedamos a la España del siglo XVI.

Revisando mi vieja biblioteca, me topo con un ejemplar de la revista Híades, revista de Historia de la Enfermería de 2004, donde el investigador de la hispalense, Manuel J. García Martínez nos habla de la orden religiosa de los Obregones, dedicada al cuidado de los enfermos desde un concepto de tratamiento global al enfermo. Esta orden de enfermeros surge en la Castilla del siglo XVI y rápidamente se extiende por toda la península ibérica.

Resumiendo la historia de esta congregación, a partir del extenso artículo de García Martínez, la Iglesia española conoció una intensa actividad en el siglo XVI. Era una época convulsa en lo espiritual, tanto por la Reforma protestante como por la contrarreforma católica, que crearon el marco adecuado para la aparición de nuevos modos de vivir el cristianismo, entroncando con sus ideales primitivos, pero adaptándose a los nuevos tiempos. Es decir, al humanismo renacentista y al racionalismo. También la medicina recibió nuevos aportes científicos que se llevarían al campo del cuidado del enfermo.

En este contexto aparecieron nuevas órdenes religiosas cuyo objetivo era el ideal cristiano del cuidado del enfermo. Entre ellas se pueden destacar la Hospitalaria de San Juan de Dios, actualmente en vigor, y ésta que nos ocupa, la Mínima Congregación de los Hermanos Enfermeros Pobres, fundada en 1567 por Bernardino de Obregón, más conocida como los enfermeros obregones.

enfermeros obregones

Durante los siglos XVII, XVIII y comienzos del XIX, la obra “Instrucción de enfermos” fue un referente fundamental en la formación de los cuidadores españoles y de otras partes del mundo.
Fuente: Antecedentes

Bernardino nació en 1540 en Las Huelgas (Burgos) en el seno de una familia de hidalgos. Se trasladaría a la corte donde desarrolló una carrera militar. Sin embargo, tras sufrir una crisis espiritual decide dar un giro a su vida y dedicarse al cuidado de enfermos. Esto no le impidió conservar su amistad con Felipe II, a quien asistió en su lecho de muerte en 1598. Sólo un año más tarde fallecería Bernardino en Madrid.

Su entusiasmo le llevó a rodearse de un grupo de hombres que asumieron su ideal de vida y con los que dio forma a una congregación dedicada exclusivamente al cuidado en enfermos. En sus reglas figuraba un compendio de las tareas y funciones básicas del trabajo cotidiano de los enfermos. Su labor se extendió por hospitales y cárceles de toda la península ibérica, así como a los barcos de la armada española.

El valor más importante de estos hombres es haber puesto en práctica las cuatro funciones que caracterizan y definen la labor de enfermería en la actualidad: asistencia, docencia, investigación y administración, además de contemplar al enfermo, no sólo desde un punto de vista biológico, sino también del de los aspectos psicológicos, espirituales y sociales del individuo a fin de comprender mejor su mal y atajarlo, o al menos aliviarlo, del mejor modo posible.

El ocaso de esta orden comenzó a finales del siglo XVIII. Unos pocos enfermeros obregones lograron sobrevivir al proceso de exclaustración del siglo XIX y murieron como tales a mediados del mismo siglo, pero la orden no les sobrevivió. Actualmente existe un expediende de beatificación abierto que podría concluir con el ascenso de Bernardino a los altares, cosa que, aunque no se consiga, al menos indica que su labor y la de sus hermanos al fin comienza a ser reconocida.

Referencia: Vida y muerte en los hospitales castellanos (siglos XVI-XVII): la ayuda a bien morir, una función de los enfermeros Obregones, Manuel J. García Martínez en Híades. Revista de Historia de la Enfermería, núm. 9. Junio de 2004. Ed. Qalat Chábir, A.C. Alcalá de Guadaíra (Sevilla). DL SE-1542-94 ISSN: 1134-5160, pp. 109-155
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Sólo soy un licenciado en Historia con ganas de aprender, comunicar y compartir. En el Humilladero comparto mi opinión y mis reflexiones. Si quieres, las debatimos.

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