El Exorcista

El anuncio del cardenal Rouco Varela de que existe una demanda de exorcistas en Madrid ha dejado estupefacta a gran parte de la sociedad. ¿Mezclamos superstición y religión? ¿Los expertos en enfermedades mentales no tienen nada que decir?

exorcistaCuando el Padre Carras se adentra por la nube del jardín de la casa de la madre de Regan, el Tubullars Bells de Mike Oldfield nos encoge el alma. Una película que por época y por público suele ir asociada a otra, ‘El Resplandor’, pero con un tipo de terror muy distinto. Si la primera se acoge a los fenómenos paranormales, la segunda tira de otro miedo más horrible aún, el miedo a la humanidad.

Pero ambas tienen mucho en común. ¿Nunca os han dicho  “el demonio está dentro de cada uno”? Quizás sean de esas películas que marcan un antes y un después en la historia del cine, consolidando un género tan antiguo como lo es el terror. No hay que olvidar el expresionismo alemán hecho película en Nosferatu, donde se muestra un casi ridículo vampiro, llamado Conde Orlock. Un género que ha tenido su evolución, en películas de serie B, en la productora Hammer, revisiones adolescentes, muy presentes en los 90, o superproducciones.

Porque el miedo también vende. Así lo dicen las multimillonarias cifras taquilleras, desde el Nosferatu de Murnau a las recientes REC de Jaume Balagueró y Paco Plaza.

Dicen que “El exorcista” se realizó a partir de un caso real. También sostienen que la técnica del exorcismo ha evolucionado. Y ahora éstos caminan de la mano de psiquiatras y psicólogos. Pero, ¿cuánto puede haber de científico en un exorcismo? ¿Cómo se mide una posesión infernal?

En los años setenta, fecha donde fue filmada esta magistral película de la historia del cine de todos los tiempos, encontrar exorcismos era algo normal. La Iglesia en su versión más supersticiosa alimenta la propia superstición. Y también cierto regresismo moral.

Ahora, Rouco Varela hace un anuncionecesita exorcistas.

¿Qué puede significar eso? ¿Cómo vivir en plena sociedad del siglo XXI y decir que el maligno anda suelto, cada vez más? ¿No es peligroso para la Iglesia después del racionalismo de Benedicto XVI? ¿Tiene algo que ver esto con la llegada del nuevo Papa (luego desmentido)? Y sobre todo, ¿por qué se dice ahora que el maligno anda suelto? ¿Nos necesitan más aborregados?¿Más temerosos? ¿Qué pasa cuando el maligno se encuentra en la propia Iglesia?

De nuevo, la respuesta la tendrá el tiempo. Mientras tanto, a los más incrédulos, sólo nos resta decir… ¡¡Vade retro Satanás!!

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Acerca de

De acá y de allá, poetisa sin rumbo fijo y timonel de los sueños de la infancia.

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